miércoles, 20 de mayo de 2009

Día 13, noche del 19 de mayo de 2009.

Ésta noche ha sido similar a la de ayer. Sobre las doce pidió un pipi (cosa que valoro mucho porque es cuando más dormidita está). A las dos menos diez sonó el chivatillo (ooohhhhh) y ha sido gracioso porque cuando he llegado a su cama me la he encontrado sentada toda despeinada, aún con los ojos cerrados, encogiéndose de hombros y me decía:

-“¿Dónde está el pipi? ¿Dónde está el pipi? ¿Dónde?

Resulta que lo que se le ha escapado es una micro-gotita que, porque sé que el chivato volvería a pitar en cuanto se las pusiera, sino, no le hubiera ni cambiado las braguitas.

Por eso, ésta mañana, mientras yo estaba en el lavabo lavándome los dientes, iba pensando que no le podía dar ganchitos porque el chivato había pitado una vez, pero sí que sería justo darle bolitas de anís, porque ha sido un miniescape minúsculo. Pues bien, al oír el chorro del agua del grifo se le ha escapado y se ha puesto chorreando, así que no he tenido dudas. (Por cierto, que ha apagado el chivato con toda naturalidad.)

- Cariño, hoy no hay ganchitos ni bolitas, eh? Ni tampoco puedes rascar el juego…
- Claro, mama, (y me lo ha dicho con una sonrisa.)

martes, 19 de mayo de 2009

Día 12, noche del 18 de mayo de 2009.

Ésta noche ha habido un poco de todo: sobre las doce nos ha llamado para ir al lavabo, y sobre las tres ha habido un escape. Ésta mañana se ha sentido frustrada porque no habían bolitas de anís. Y es que hemos finalizado la primera etapa de 12 noches, en la que se premia tanto la voluntad de apagar el aparato como la rapidez, aunque hayan escapes. Ayer ya hablamos y le expliqué que a partir de ahora sólo se premiarán las noches secas, pero ésta mañana no debe haberse acordado. A mí me sabe mal, porque por un lado pienso que se ha esforzado, pero por otro creo que cuando consiga una noche seca la valorará más si cabe, porque sí que habrá premio, y será más consciente de lo que ha ganado.
A éstas alturas casi todos los niños han bajado a un pipi por noche, si es que se hacían más. Salvo excepciones, ése objetivo lo hemos cumplido.
En fin, que empezamos la segunda etapa; sobre el día 21 de tratamiento (de aquí a nueve días) la gran mayoría de niños ya han hecho tres noches secas. Mi peque ya lleva dos. Aunque sólo consiguiera una noche seca más en los próximos nueve días estaríamos en la media. Vamos a buen ritmo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Día 11, noche del 17 de mayo de 2009.

-Papaaaaaaa!! Tengo pipiiiiiiiiiii!!!!! (4'49 am.)

¡¡SEGUNDA NOCHE SECA!!

;·))

domingo, 17 de mayo de 2009

Día 10, noche del 16 de mayo de 2009

¡¡¡PRIMERA NOCHE SECA!!!!!!

;·)

sábado, 16 de mayo de 2009

Día 9, noche del 15 de mayo de 2009

A las tres de la mañana ha sido el primer asalto, justo en el límite de su sueño más profundo. He conseguido ser firme en el propósito de que apague élla sóla el chivato, después de unos cinco minutillos, y he conseguido también que no se arrancara a llorar, aunque enfadarse sí que se ha enfadado. Cada vez que ha empezado a llorar le he dicho que nos íbamos al garaje, y entonces se ha calmado (ha pasado unas cuantas veces). Estaba chorreandito, éso sí, así que en "cantidad" hemos dado un paso para atrás, pero hemos evitado los llantos y los gritos. Me lo tengo que tomar por ése lado,porque si no, desistiría.
A las seis otra vez. Chorreando. Menos mal que se me ocurrió comprar unos protectores desechables que me ahorran lavadoras. La cama, por la noche, la dejo preparada con tres mudas: pongo primero una bajera de las de plástico y rizo, encima una sábana bajera, otro protector de plástico, otra bajera, otro protector y otra bajera. Ahora, además, debajo de la última bajera pongo un protector desechable (10'60 euros 20 unidades, y media lavadora menos que lavar, tender y doblar por cada unidad). De ése modo sólo tengo que ir quitando capas, que de madrugada lo último que tienes ganas de hacer es estar buscando mudas y haciendo camas. Así que también dejo tres muditas de pijama, braguitas y calcetines bien a la vista.
También ha tardadao como cinco minutos y también ha tenido que hacer un sobreesfuerzo para no desbordarse. Y no ha querido ir al lavabo, como antes.
A las nueve y media de la mañana otra vez de nuevo. También chorreando.
Como he dicho, me tengo que "agarrar" a lo positivo para sacar fuerzas para continuar: las tres veces se lo ha desconectado sóla y no ha habido ni un sólo berrinche.
Tengo aúnmás sueño que ayer...

viernes, 15 de mayo de 2009

Día 8, noche del 14 de mayo de 2009.

Desastre. Ésa es la palabra, un auténtico desastre.
Ha sonado a la una y media de la madrugada. He esperado, como hice ayer y antes de ayer unos segundos, y cuando he visto que no lo apagaba ya me he temido lo que ha venido después. Estaba chorreandito. He llegado armada de paciencia y cariño, y la he abrazado y besado, y élla ha empezado a llorar…”pipipipipipipi”…el chivato venga a sonar, y élla venga a llorar…”pipipipipipi”… hemos estado así como media hora (hasta se ha levantado mi marido a decirme que los vecinos estaban despiertos)…y yo aguantanto el chaparrón como he podido. (“No cedas, no cedas, es una prueba antes de la mejora, no cedas”. Menuda presión!) Me ha quedado claro que mi actitud cariñosa ante el berrinche ni lo evita ni lo suaviza, porque ha acabado gritando como una posesa, pataleando sentada en la cama y provocándose una tos forzadísima (o bueno es que era tan forzada que se le ha visto el plumero y no le he hecho caso). Después de un larguíiiiiisimo asalto, al final la he tenido que ayudar yo a apagarlo. No ha hecho pipi en el labavo y, cuando he conseguido calmarla y he estado segura de que estaba bien despierta, he hablado muy seriamente con élla, aprovechando que tiene presente el “numerito” que ha montado:

- Hoy he estado contigo haciéndote muchos mimitos, no me he enfadado contigo y he estado a tu lado. Tú, en cambio, te has puesto a llorar, a chillar, a patalear… es de noche y aquí al lado hay gente durmiendo y los has despertado a todos (me mira con mucha atención). Ésto no puede ser. Así que si vuelves a ponerte así de histérica lo que vamos a hacer es irnos al garaje a llorar y gritar, que allí no hay nadie a quien molestar, vale?
-…sí…

Las dos y veinte. A dormir…uf!...es pronto. Seguro que hay otro escape. Zzzzzz…

A las cuatro pita que te pita.

-mamaaaaaaa, (cabreada y apunto de ponerse a llorar otra vez) que no encuentro el botóoooon, ayúdame túuu.
-Yo te ayudo, pero haz tú una cosa y yo haré la otra.
-Noooo! Empieza tú!
-Vale
-Nooooo! Yo quito la tira y tu apagas el botón!
-Vale

Así un par de minutos. Se ha quitado la tira y yo he apagado el trasto. Ha hecho un pipi larguísimo en el lavabo y a dormir. Ésta vez sólo había una gotita. Y hasta ésta mañana. Eso sí, no ha habido bolitas de anís ni ha rascado la casilla del juego. Y lo ha entendido.

…tengo sueeeññoooo….

jueves, 14 de mayo de 2009

Día 7, noche del 13 de mayo de 2009.

Me acosté pensando: “ojalá se repita lo de ayer, ojalá…”

Nuevamente, a las 3 sonó, pero sonó 10 segundos y lo apagó.

- mamaaaaaaaa, tengo pipiiiiiiiiii!!!

(Bien! Lo ha apagado rapidísimo y, si se le ha escapado, por lo menos le ha quedado algo para hacer en el lavabo! y está despierta!)

Yo, después de una semana de levantarme de un salto de madrugada (estoy rendida) le he pedido a mi marido que se levante él (otro que tampoco lo oye ;·) ).

No ha habido escándalos, ni llantos, ni gritos, ni nada… silencio y unas voces hablando bajito… ¡qué placer!

- ¿Qué? Cómo ha ido?
- Se le ha escapado una gota, casi nada, he dudado si cambiarle el pantalón del pijama porque apenas se ha mojado. Ha hecho un pipi en el lavabo y ya está dormida.

He sentido una satisfacción tan y tan grande…. Y el alivio de que lo de ayer no fuera algo puntual. Hoy se ha repetido!

Se ha levantado seca. Y evidentemente, le he dejado su premio en forma de bolitas de anís.

¡Esto marcha!